Páginas

viernes, 22 de agosto de 2014

Buen dia chicos...Leamos atentamente el Evangelio correspondiente al domingo 17 de agosto:


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,21-28):

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.


Comentario del Evangelio:


El evangelio de este domingo es duro y sorprendente, parece estar en contradicción con lo que creemos es uno de los principios de Jesús: amar a todos los hombres sin distinción. Jesús no atiende a los ruegos de una mujer que no pertenecía a su pueblo ni a su religión: era una cananea. Llama la atención que no contento con eso, Jesús se justifique diciendo: “Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”. Como no bastaba para convencer a la mujer la contesta duramente: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”, ella repuso: “Tienes razón, Señor, pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos”. Finalmente vista la fe de aquella mujer, le concede lo que pedía.
El texto refleja muy bien la situación de la primitiva Iglesia, que le cuesta abrirse a los pueblos paganos, (recordemos la controversia entre Pedro y Pablo). No se tenía en cuenta la primera lectura de Isaías que escuchamos hoy: “a los extranjeros los traeré a mi Monte Santo…”, el peso de los prejuicios, la raza, la religión y las costumbres era demasiado fuerte. En este sentido el relato puede ser visto como una ocasión de presentar la universalidad del Reino, a pesar de la lucha de Jesús con aquella mujer.
Y es qué, para comprender este evangelio, debemos empezar por el final. Jesús cura a la hija de aquella mujer, vista su gran fe. De no mediar la fe, no había nada que hacer, Jesús no quiere ser considerado como un milagrero sin más, quiere entablar una relación distinta con quienes lo sigan o pidan algo. El Reino llega a todo hombre que se abre a la fe, la aceptación de la mujer se fundamenta en su actitud de fe. Jesús termina el relato con una alabanza que curiosamente destina a esta mujer cananea y en otro lugar a un centurión romano: “Mujer, qué grande es tu fe”. No es casualidad que la confianza en Dios la encontremos también fuera del mundo judío y cristiano.
La universalidad del Reino no debemos confundirla con la universalidad de la Iglesia, no es cuestión de números, sino de gente que vive una experiencia de Dios, puede parecernos raro que el Reino se manifieste también fuera de nuestras estructuras, esquemas, maneras de pensar. Dios tiene sus caminos para que ninguna “cananea”, (pagano, alejado, secularizado y otras expresiones que usamos entre nosotros), se quede con las manos vacías teniendo una “fe tan grande”. No creamos que porque nos llamamos cristianos, todo está resuelto en nuestra pertenencia al Reino. La fe es dejar que Dios obre como mejor le plazca, entretanto, nosotros nos dedicaremos a vivir el evangelio y reconocer en otros, aunque no participen de nuestras celebraciones y organizaciones, la presencia del Reino.
Esta mujer fue insistente, se puso de rodillas y aceptó los reproches, escuchó de boca de Jesús una de las frases más duras del evangelio, pero “venció” a Jesús, se rompieron las barreras de la religión, la raza, el género, se universalizo el Reino. Como diría San Pablo: “No hay judío ni griego; no hay ni esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3,28).Y Él, la concedió su gracia y el cumplimiento de sus deseos: “En aquel momento quedó curada su hija”. 

martes, 12 de agosto de 2014

Hola chicos, seguimos conociendo más de nuestra música colombiana. Para hoy les traigo  el video de la canción antioqueñita y una  nueva canción. Leamos las letras, las analizamos, luego las escuchamos y las entonamos...¿bien?





A  QUIÉN ENGAÑAS ABUELO

A quién engañas abuelo, yo se que tú estás llorando
Ende que taita y que mama, arriba tán descansando
Nunca me dijiste como, tampoco me has dicho cuando
Pero en el cerro hay dos cruces que te lo están recordando
(Bis)

Bajo la cabeza el viejo y acariciando al muchacho
Dice tienes razón hijo, el odio todo ha cambiado
Los piones se fueron lejos, el surco está abandonado
A mí ya me faltan fuerzas, me pesa tanto el arado
Y tú eres tan solo un niño pa sacar arriba el rancho

Me dice Chucho el arriero, el que vive en los cañales
Que a unos los matan por godos, a otro por liberales
Pero eso que importa abuelo, entonces que es lo que vale
Mis taitas eran tan buenos, a naides le hicieron males
Sólo una cosa compriendo que ante Dios somos iguales
(Bis)

Aparecen en elecciones unos que llaman caudillos
Que andan prometiendo escuelas y puentes donde no hay ríos
Y al alma del campesino llega el color partidizo
Entonces aprende a odiar hasta quien fue su buen vecino
Todo por esos malditos politiqueros de oficio
(Bis)

Ahora te comprendo abuelo, por Dios no sigas llorando.




lunes, 4 de agosto de 2014

ANTIOQUEÑITA

Antioqueña, que tienes negros los ojos
El cabello rizado, los labios rojos
Antioqueñita, antioqueñita
La palma del desierto no es tan bonita.

Antioqueña, que vives cerca a los montes
Donde son mas inmensos los horizontes
Por ti daría, por ti daría
Los sueños más hermosos del alma mía.

Antioqueña, que miras como una diosa
Y tienes las mejillas color de rosa
Por ti se calma, por ti se calma
La tempestad que ruge dentro del alma.

Quien pudiera a tu oído decir ternezas
Y en tus brazos librarme de mis tristezas
Antioqueñita, antioqueñita
Del jardín de Colombia la más bonita.